Cometi un grave error. Una lección: dejé de lavarme los dientes hace más de cuatro meses, y de usar el WaterPik hace un año. Solo uso hilo dental una vez al día, y a veces hasta se me olvida. Como ya sabe, mi dieta es casi solo grasa, carne, huevo y queso —rara vez una fruta o algo de carbohidratos—; de hecho, este año he pasado meses comiendo solo producto animal.
El resultado ha sido espectacular: se me curó un 98% de la encía, casi no sangro, y no tengo sarro, porque las bacterias que lo producen quedaron inactivas por la falta de azúcar. Hoy, por curiosidad, probé lavarme los dientes con cepillo y pasta dental: solo salió un poco de sangre en un solo lugar, y la encía se me sigue regresando a la normalidad.
Consulté con un dentista especializado en encías, y me explicó algo importante: es cierto que no cepillarse los dientes por días, semanas o meses da buen resultado a corto plazo, pero ese resultado es solo una ilusión. Es como tener una espina clavada: si no la toca —si no se cepilla—, la infección baja, y parece que se curó, pero la espina sigue ahí. No queda otro remedio que sacarla, es decir, hacer una limpieza profunda de todos los dientes.
El sarro en la encía es como esa espina: va creciendo y haciendo más daño, así que es imprescindible limpiarlo. No queda más remedio que cepillarse muy bien y, si es posible, usar también un irrigador de agua tipo WaterPik, pero cueidado a baja presion porque a alta presion puede alsar la encia.
Mi reciente experiencia con el supuesto "virus"
Les cuento mi experiencia reciente con la supuesta cepa delta, que desde mi punto de vista es un completo engaño: no es más ni menos que lo mismo que nos afecta cada par de años. He tenido estos supuestos virus toda mi vida, muchas veces peor que esta vez, aunque esta vez estuve bastante enfermo, dos semanas en cama.
La única diferencia que noté fue que esta vez el problema fue respiratorio desde el principio, al revés de lo usual, que empieza con dolor de garganta. Comenzó con fiebre y dolores musculares, algo bastante desagradable. Después de varios días de fiebre y dolores, me dio una tos muy intensa pero seca, sin mucosidad. Ya en la última etapa, diez días después, tuve un poco de secreción nasal.
A continuación les explico qué tratamiento seguí. Ya estoy muy bien de salud: todo pasó.
1. Al comienzo de los síntomas, tome solo un tercio de una aspirina para adultos. Un tercio de aspirina cada diez días es suficiente para prevenir la formación de coágulos, que dicen que es la verdadera causa de muerte en el supuesto virus. Digo "supuesto" porque hasta la fecha no existe ninguna autopsia que confirme la existencia de este virus. Para mí, todo ha sido un engaño de la prensa y los gobiernos, para que la gente se ponga, sin saberlo, un modificador genético experimental disfrazado con la palabra "vacuna". Usar la palabra "vacuna" para esto es, en mi opinión, un engaño y un acto ilegal. Con el tiempo veremos juicios y sentencias: ya han comenzado demandas en algunos países. Si se les encuentra culpables, la sentencia debería ser por genocidio y traición a la patria.
1.5. Ivermectina: se vende en tiendas para animales, sobre todo para caballos o perros. Es muy económica: con un dólar se puede curar. Como es obvio, ningún médico, hospital o centro de salud quiere que se cure con solo un dólar. Más información aquí: https://es.wikipedia.org/wiki/Ivermectina. Una sola dosis, calculada por el peso, funciona bien: yo y varios amigos la tomamos y nos dio excelente resultado. Compramos un frasco de $8 pensado para 1.200 libras de caballo.
2. Lo más importante es mantener la temperatura del cuerpo bien alta. Bajarla con medicamentos como la aspirina puede ser mortal, porque el sistema inmune depende de la temperatura alta para funcionar. Tomar cualquier medicamento para bajar la fiebre es de lo más peligroso que se puede hacer, porque desactiva el sistema inmune.
Aquí un secreto que ya me ha dado buenos resultados más de una vez: sí se pueden tomar una o dos aspirinas, siempre que mantenga la temperatura del cuerpo alta de forma artificial. Al sistema inmune le da igual si el calor viene de la fiebre o de una fuente externa: calor es calor. Al tomar la aspirina se calma la fiebre y los dolores; entonces, lo que hice fue darme un baño con agua bien caliente, arroparme muy bien y usar una colcha eléctrica al nivel más alto. Ojo: hice esto en pleno verano, con 40°C de temperatura ambiente.
La meta es mantener el cuerpo entre 38°C y 40.5°C: mientras se mantenga por debajo de 40.5°C (105°F), no hay peligro. Esto debe hacerse bien despierto y con un termómetro a la mano, para no salirse de ese rango. Si llega a los 40°C, simplemente baje el calor —de ser necesario, con un baño de agua tibia— hasta que baje de los 40.5°C. Ese es el secreto entre la vida y la muerte con las infecciones: mantener la temperatura alta. Si no tiene forma de darse un baño caliente o usar una colcha eléctrica, entonces no tome más de media aspirina, para que sea la fiebre la que dé el calor. Este detalle lo aprendí hace años, de científicos y médicos que no se guían solo por lo que enseña la universidad.
3. Si suda, ya no necesita darle más calor al cuerpo. Así de simple: si hay sudor, ya no hace falta calor, y el problema se resuelve. Puede que haya más de una ronda de fiebre; si es así, repita el paso 2. En mi caso, la fiebre me dio cuatro veces, así que repetí el paso 2 esas cuatro veces.
4. Tome mucha agua con sal de mar. La sal en el agua hidrata los pulmones y las vías respiratorias; se siente la diferencia. Póngale sal al gusto: su cuerpo le dirá cuánta.
5. Un jarabe para la tos, porque a veces la tos es muy fuerte, y con un jarabe simple se controla.
6. Tenga fe, ore y pida ayuda. Usted es mil veces más poderoso de lo que se imagina.
Una historia sobre un hombre muy rico
Una vez conocí a un hombre extremadamente rico, de esos que tienen más millones de los que sabe qué hacer con ellos; un tipo que nunca trabajó un solo día en su vida, pura fiesta y diversión. Pues bien, le dio un infarto. Llamó a muchos de sus amigos multimillonarios para pedirles consejo sobre quién era el mejor cardiólogo del mundo. Se subió a su avión y voló a Nueva York a reunirse con una eminencia de la medicina, que amablemente le cobró como mil dólares y le dijo lo siguiente:
Primero que nada, ¿usted quiere vivir o no? —Sí, sí, por eso vine a verlo, porque dicen que es el mejor, ¿no es cierto? —Sí, sí, doctor. —¿Va a hacer exactamente lo que le diga, o quiere morirse? —Doctor, lo que usted diga, lo haré. —¿Aunque vaya en contra de todo lo que usted cree saber? —¿Qué opción tengo? Quiero vivir.
El hombre cuenta que el médico siguió un buen rato con este tipo de preguntas. Y entonces le dijo: De ahora en adelante, usted comerá un solo tipo de comida, y solo eso, por el resto de su vida; y para tomar, solo agua, nunca jamás otra cosa. Vaya al carnicero y pídale que le aparte los bistecs más grasosos de todos, y coma solo bistecs hasta el día que se muera, y nada más. Ahora, por favor, pague a mi secretaria a la salida.