El Arte de Vivir en Equilibrio private preview · read-only
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Cómo funcionan sus células (el laboratorio del cuerpo)

El laboratorio más complejo que se conoce es el cuerpo humano. Dentro de él ocurren muchísimos procesos al mismo tiempo: algunos ya se conocen, otros apenas se sospechan, y de otros ni siquiera sabemos que existen. En este capítulo le explico, en palabras simples, cómo trabaja este “laboratorio” y qué puede hacer usted para que funcione bien.

Los almacenes de las células

Cada célula tiene muchos “almacenes”, es decir, lugares donde guarda lo que va a necesitar más adelante. El magnesio, por ejemplo, es uno de los minerales que se guardan dentro de las células. Allí también se guarda la basura del cuerpo, pero de eso hablaremos más adelante.

Las células hasta comparten su reserva de minerales y motor de energía (mitocondria) con otras células que hacen trabajos más importantes. El músculo del corazón, por ejemplo, tiene prioridad sobre los más de 800 procesos que usan magnesio. De hecho, el corazón es el órgano que más magnesio contiene en todo el cuerpo.

Cuando una célula no tiene lo que necesita, simplemente se “duerme” hasta el día en que lo consigue. Imagínese lo que pasa cuando al cuerpo le falta magnesio: cientos de procesos se duermen en miles de millones de células. Las células que reparan las articulaciones suelen ser las últimas en recibir magnesio. Una célula puede quedarse dormida días, meses o hasta años, esperando.

El magnesio y el corazón

Si el magnesio baja mucho, el corazón empieza a latir de forma irregular (arritmia). Si baja todavía más, el músculo del corazón se puede morir por falta de magnesio: eso es un infarto. La verdadera causa de muchos infartos, si no de la mayoría, es la falta de magnesio. Los pocos médicos que lo saben le dan magnesio por suero al paciente que está sufriendo un infarto.

El calcio hace que los músculos se contraigan; el magnesio los relaja. Los dos se necesitan en equilibrio para que los músculos trabajen bien. Si hay demasiado calcio y poco magnesio, dan calambres. Y si eso le pasa al músculo del corazón, se llama infarto.

El potasio trabaja en pareja con el sodio (la sal). Juntos le dan las señales al calcio y al magnesio.

Mantener los almacenes llenos y limpios

Cuando usted se siente bien, es porque la mayoría de sus almacenes tienen lo suficiente para trabajar en ese momento. Pero eso puede cambiar en un instante. Incluso en un cuerpo muy sano, con los almacenes llenos, uno los puede vaciar con acciones como ejercicio muy fuerte, mucho frío, mucho calor, o hasta aguantar la respiración.

En un cuerpo sano, los almacenes de basura y toxinas están vacíos. Hay muchas formas de vaciarlos, y muchos métodos para desintoxicarse. Pero el mejor método es no llenarlos de toxinas desde el principio: llevar una dieta y una vida que los mantengan limpios. Nada de comida chatarra, nada de comida transgénica, tomar mucha agua de buena calidad todos los días, hacer ejercicio y comer solo alimentos orgánicos. El magnesio, además, es uno de los minerales que el cuerpo usa para sacar las toxinas.

Mantener los almacenes llenos es la clave de la buena salud a largo plazo. Cuando comemos, los almacenes se llenan para después. Pero tampoco hay que llenarlos de más: comer demasiado engorda. En el caso de los minerales y las vitaminas, el cuerpo solo guarda hasta llenar el almacén, y el resto lo bota en la orina y las heces. Por eso está bien tomarlos seguido. Eso sí, hay algunos que no se deben consumir de más, como la vitamina D. Infórmese bien sobre los suplementos que toma, sobre todo sobre su calidad: de las 60.000 variedades de suplementos que hay en el mercado, la mayoría no le aran bien.

Las toxinas y los falsos “virus”

Con las toxinas pasa lo contrario que con los minerales. Las células también guardan toxinas y basura, como pedazos sobrantes de ADN llamados exosomas, que muchas veces se confunden con virus. De hecho, muchos investigadores están empezando a dudar de qué es realmente un virus. Parece que, a menudo, lo que llaman “virus” no es un virus, sino basura sobrante: exosomas.

Otros investigadores están comprendiendo que los virus no son contagiosos y que ninguna vacuna funciona. Yo estoy 100% en contra de todas las vacunas. Para aprender más sobre este tema, le sugiero leer: https://virusesarenotcontagious.com/exosomes-vs-viruses/ (archivado: https://web.archive.org/web/20251012203325/https://virusesarenotcontagious.com/exosomes-vs-viruses/)

El ADN no es el plano de la vida

Lo que a todos nos enseñaron es que el genoma es el conjunto completo de instrucciones de ADN que hay en una célula, que ese conjunto es el mismo en todas las células del cuerpo, y que ahí está escrito el plano de lo que usted es. La primera parte de esa frase es una definición. La segunda no es cierta, y quien lo dice no es un disidente: lo dice la propia investigación.

Ya en 2009 se informó de diferencias genéticas importantes entre las células de la sangre y las de los tejidos de una misma persona. El resumen de aquel trabajo decía que los hallazgos “ponen en duda uno de los supuestos más básicos de la genética humana: que, en cuanto al ADN, cada célula del cuerpo es esencialmente idéntica a las demás”, y que eso “podría socavar la razón de ser de numerosos estudios genéticos a gran escala realizados en los últimos quince años”.

No fue un caso aislado. Un estudio de julio de 2018 titulado “Genomic mosaicism in the developing and adult brain” (mosaicismo genómico en el cerebro en desarrollo y adulto) lo dice sin rodeos: desde el descubrimiento del ADN se ha supuesto que el cerebro sano está compuesto por células con genomas idénticos, y esa sigue siendo la visión dominante —pero “ese supuesto tan extendido es incorrecto, como lo demuestra un número creciente de informes en los últimos veinte años”.

Quédese con lo práctico: si el genoma no es el mismo de una célula a otra, entonces “sus genes” no son un texto único y fijo que lo determine a usted. El plano no es un plano. Y eso encaja con todo lo que este capítulo viene diciendo: lo que manda en la célula es el terreno —los minerales, el agua, los almacenes llenos o vacíos, las toxinas que entran y salen— y no un destino escrito de antemano. Vea también los capítulos 12 y 25.

Dos maneras de confundir un nombre con una explicación

La primera. En 2026 los titulares anunciaron que la inteligencia artificial había diseñado “virus nuevos”, funcionales y capaces de replicarse en el laboratorio. Más abajo, el mismo artículo decía dos cosas: que lo logrado era diseñar genomas completos, y que “haría falta otro salto importante para que la IA generara organismos vivos”. Es decir: lo que se diseñó fue un genoma, no un ser vivo, y el propio artículo lo admite. El titular dice una cosa y el cuerpo del texto dice otra. Aplíquele las cinco preguntas del capítulo 27 y verá que casi siempre pasa lo mismo.

La segunda. Un joven muere de repente, y la autopsia no encuentra nada: el corazón se ve normal. Al resultado se le pone nombre —“síndrome de muerte súbita del adulto”— y ese nombre se anota como causa de muerte. Pero fíjese en cómo está definido: se diagnostica precisamente cuando la causa no puede explicarse en la autopsia. Es un nombre para la ausencia de una explicación. Y encima está mal puesto: un síndrome es un conjunto de signos y síntomas que aparecen juntos, y aquí no hubo ninguno; además, la muerte es un solo hecho, no un conjunto de signos.

Lo que viene después es lo que importa para este capítulo. Al llegar al apartado de causas, la explicación que se ofrece es que estas condiciones se deben a cambios o mutaciones en uno o más de nuestros genes. Es decir: no se encontró la causa, se le puso un nombre al hecho de no haberla encontrado, y el hueco se rellenó con los genes. Pero acabamos de ver que los genes no pueden cargar con ese peso. Hubo una causa, o más probablemente una combinación de causas, y ninguna de las dos cosas —ni el nombre ni el gen— nos acerca a ella.

Esta sección sigue el artículo de Dawn Lester “How the Mainstream Continues to Mislead”, del 8 de agosto de 2026. Dos precisiones honestas. La primera: sobre esa muerte en concreto, ella no atribuye ninguna causa y pide expresamente discernimiento a falta de información —así que este libro tampoco se la atribuye. La segunda: ella va bastante más lejos que este libro y sostiene que ni el ADN ni los genes han sido nunca demostrados tal como se los describe. Eso es de ella. Lo de arriba se sostiene con la investigación citada, sin necesidad de llegar hasta ahí.

Los alimentos también traen toxinas

El cuerpo necesita muchos más minerales para procesar unos alimentos que otros. Algunas verduras, como la col rizada (kale), traen vitaminas, pero también toxinas que el cuerpo tiene que neutralizar. Por eso algunas verduras, como el kale, no se deben comer en exceso ni muy seguido.

La primera vez que comí kale, sentí una gran mejoría en las articulaciones, así que comí mucho más… y ¿adivine qué? Empeoré. Fue porque mi cuerpo no pudo con el exceso de toxinas del kale. Investigué y descubrí que el kale tiene vitamina K2, así que decidí tomar K2 como suplemento, sin necesidad de comer kale. Parece que soy una de esas víctimas de los antibióticos de las farmacéuticas, que dañaron las delicadas bacterias del intestino que producen la vitamina K2.

Cuidado con los suplementos

Muchas veces un problema de salud se puede aliviar, e incluso curar, con un suplemento. Pero entender cuánto y cada cuánto tomarlo es de suma importancia. Demasiado de algo bueno puede convertirse en la causa de otro problema.

Por ejemplo, ahora está de moda tomar grandes cantidades de vitamina D. El exceso de vitamina D está causando muchos infartos nuevos, porque la vitamina D necesita magnesio para funcionar. Cuando se toma de más, activa procesos que gastan mucho magnesio, y así le llega muy poco magnesio al corazón, lo cual puede causar un infarto. Uno no funciona sin el otro. Esto es muy común con los suplementos: uno necesita de otro para que las cosas funcionen bien. Entender las cantidades correctas es una ciencia muy complicada.

Las bacterias del intestino

A tomado muchos años de investigación, y aun apenas se empieza a entender cómo funcionan las bacterias en nuestro cuerpo. Y recuerde que todos somos lo bastante distintos como para que lo que le sirve a uno no le sirva a otro. Volviendo al ejemplo de la K2 del kale: quizás usted necesita K2, así que decide comer kale, pero la toxina del kale lo enferma. Peor aún, quizás ni siquiera tiene las bacterias correctas en el intestino para procesarlo. Lo mismo pasa con muchísimos otros alimentos: quizás no tenga las bacterias para procesarlos.

La K2 es un buen ejemplo de una vitamina que se supone que las bacterias del intestino producen en cantidad suficiente, pero que muchas veces no se produce por el uso de antibióticos, que matan a esas bacterias.

Lo que des-balancea el intestino es el exceso de carbohidratos y azúcares, las toxinas, la falta de grasas, o la mala suerte de haber nacido por cesárea o de haber tomado antibióticos.

Las bacterias y otros microorganismos del intestino son un campo de estudio muy complejo, que muy pocos científicos investigan; se sabe muy poco de verdad. Poco a poco van avanzando, así que espere mucha información nueva en los próximos años. Por cierto: la empresa rnareset.com conoce un secreto sobre una bacteria del intestino; busque su producto llamado RNA Drops.

En promedio, el intestino tarda unas dos semanas comiendo seguido un alimento para adaptarse a él. Si usted nunca ha comido cierta comida, o no la ha comido en mucho tiempo, vaya despacio y déle tiempo a su intestino de acostumbrarse.

Los alimentos fermentados y el intestino con fugas

Lo que sí se sabe bien es que comer alimentos fermentados es indispensable para que el intestino sane y trabaje bien. Sobre todo con los alimentos que le cuesta digerir o a los que es alérgico. Por ejemplo, los frijoles: fermente algunos para reforzar las bacterias que los procesan.

Muchas personas tienen el “intestino con fugas” (leaky gut) y no lo saben. Es cuando la comida sin procesar se cuela del intestino a la sangre, y allí se vuelve un tóxico. Una forma de sanar el intestino es una dieta keto (alta en grasa, sin azúcar) durante varios meses.

Hay muchos casos documentados de trasplantes de heces que han hecho maravillas de curas. Las farmacéuticas no quieren que usted sepa que un trasplante de heces de una persona sana cura muchas enfermedades. Leyó bien: las cura, en vez de estar dándole dinero sin fin al monstruo de las farmacéuticas. La mayoría no necesita llegar al extremo del trasplante: casi todos pueden sanar el intestino con un cambio de dieta que incluya alimentos fermentados.

El huerto del intestino

Una de las mejores cosas que puede hacer para equilibrar las bacterias del intestino es una dieta keto. Imagínese que tiene un huerto lleno de malezas sanas: le quedaría poco espacio para las verduras. Ese mismo huerto se puede arreglar para tener menos malezas y muchas más verduras.

Imagínese que en su intestino tiene dos tipos de trabajadores, pero solo alimenta a uno. El que alimenta crece y pide más comida (eso pasa con los azúcares y carbohidratos), mientras el otro pasa hambre, se muere y va quedando en menor número. En este caso tan común, los trabajadores que procesan azúcar llenan las células de grasa, mientras los que deberían producir vitaminas casi no producen nada.

Ahora imagínese que un día entra y mata a todo un tipo de trabajador con un antibiótico. ¿Qué pasa con los otros? Se apoderan de todo, y le queda un solo tipo de trabajador. Su intestino queda muy des-balanceado, y hay que restaurarlo para tener buena salud. Restaurarlo se logra, en parte, comiendo muchos alimentos fermentados.

Hay miles de tipos de bacterias en el intestino, cada una con su propio ADN. De hecho, la mayoría de las células del cuerpo están en el intestino. Los científicos todavía discuten de cuántas células está hecho el cuerpo, pero todos están de acuerdo en que hay muchas más bacterias que células humanas. Por eso, las bacterias del intestino son importantísimas: son ellas las que producen el alimento para las células humanas. La comida que usted come no es alimento para usted, es alimento para sus bacterias, que a su vez producen el alimento para sus células.

Cómo lograr que la comida se procese mejor

Hasta el enojo y el miedo pueden desbaratar el laboratorio (los procesos del intestino). Muchas cosas hacen que una comida se procese mal. Por ejemplo, tomar cualquier líquido junto con la comida reduce la eficiencia del proceso. Cuanto más líquido, y cuanto más frío, peor. A veces hasta pone en peligro la vida, porque permite que bacterias dañinas pasen del estómago al no haber suficiente ácido. La solución: nunca tome líquidos con la comida (con pequeñas excepciones, como tomar un poco de vino). Tome bastante agua de 15 a 30 minutos antes de cada comida, para estar hidratado y no tener ganas de beber mientras come.

Hay maneras de aumentar el ácido del estómago. El yodo es una. Una cucharada de vinagre de manzana en agua antes de comer es otra. Cuanto más viejo o más enfermo está uno, más probable es que ande bajo de ácido estomacal. El ácido bajo hace que toda la comida se procese mal, y eso a su vez produce todavía menos ácido, por falta de minerales. Rompa ese círculo y mejorará. También puede tomar capsulas de ácido HCL un poco antes de la comida con agua.

El ácido del estómago (el ácido clorhídrico) es una de las cosas más importantes para la salud, y casi nadie habla de ello. Hace mucho más que “quemar” la comida: separa las proteínas para que el cuerpo las pueda usar, desprende los minerales de la comida para que se absorban —el hierro, el calcio, el magnesio, el zinc— y es indispensable para absorber la vitamina B12. Además es la primera línea de defensa del cuerpo: mata las bacterias, los supuestos <virus>, los hongos y los parásitos que vienen en la comida antes de que lleguen al intestino.

Aquí está el gran engaño: la mayoría de la gente con acidez o reflujo cree que tiene demasiado ácido, cuando casi siempre es lo contrario, tiene muy poco. La válvula que cierra el estómago por arriba solo se cierra bien cuando hay suficiente ácido; si falta ácido, la válvula queda floja y lo poco que hay se sube y quema. Un médico llamado Jonathan Wright midió el ácido de miles de pacientes con reflujo, y más del 90% andaban bajos de ácido, no altos. Con la edad producimos cada vez menos, así que entre más viejo, peor.

Por eso los antiácidos, y sobre todo las pastillas que bloquean el ácido (los llamados “inhibidores de la bomba de protones”, como el omeprazol o el Prilosec), son tan dañinos: apagan justo lo que uno necesita. Se aprobaron para tomarse solo unas pocas semanas, pero la gente los toma por años. Se han relacionado con más infecciones y pulmonía, problemas de riñón, huesos débiles, falta de magnesio y de B12, demencia y hasta cáncer de estómago. Además crean dependencia: al dejarlos, el ácido rebota y arde más, así que cuesta mucho quitárselos.

¿Qué hacer en vez de eso? Suba su ácido, no lo baje. El yodo ayuda a producirlo. Una cucharada de vinagre de manzana crudo en un poco de agua antes de comer es de lo más fácil. La sal de mar aporta el cloro con el que el cuerpo fabrica el ácido, así que la falta de sal también le baja el ácido. Ayudan además el zinc y, si hace falta, tomar ácido clorhídrico en cápsulas (Betaine HCl con pepsina) al comer carne y grasa. Y quite las comidas que aflojan la válvula: azúcar, café, chocolate, alcohol y el exceso de grasa frita.

Las cosas que ayudan a que una comida se procese mejor son:

Tome agua de 15 a 30 minutos antes de cada comida.

Nunca tome líquidos mientras come, ni justo después de comer.

Coma, de preferencia, 15 minutos después de hacer ejercicio. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero puede volverlo una costumbre. Cuando ya esté de verdad en el camino de la salud, debería poder hacer ejercicio durante horas antes de comer, porque su cuerpo tendrá suficientes reservas en los almacenes. Es una buena prueba de qué tan sano está usted realmente. Mejor aún: haga ejercicio después de un ayuno. Tenga cuidado, no todos pueden hacerlo; vaya despacio.

Coma las frutas solas, nunca con otras comidas. Las excepciones son la papaya y la piña, ideales para comer con comidas pesadas como grasas y proteínas, porque tienen enzimas digestivas. Conviene comerlas en cada comida, sobre todo si sospecha que no está digiriendo bien. También hay varios suplementos de enzimas que ayudan mucho a algunas personas. Ojo: hay varios tipos de enzimas, algunas son para carbohidratos y otras para carnes y grasas.

Coma una sola vez al día, o toda su comida en unas pocas horas. Esto no solo deja que sus recursos digestivos se recuperen para la próxima comida, sino que además activa la autofagia (el cuerpo mata y se come las células viejas), lo cual lo hace más JOVEN.

Aprenda qué aceites no comer y cuáles sí. Básicamente, cocine solo con aceite de coco, aguacate o grasa animal; casi todos los demás aceites de cocina son muy tóxicos. Los aceites malos hacen que las células construyan las articulaciones con el material equivocado (aceite). Toma 7 años de comer los aceites correctos para corregir esto.

El cuerpo de alto rendimiento

Un cuerpo (laboratorio) de máximo rendimiento puede comer cualquier cosa, a cualquier hora y en cualquier cantidad. Un maestro ascendido puede comer cualquier veneno en cualquier cantidad y no enfermarse. Pero casi nadie tiene un cuerpo de máximo rendimiento, ni es un maestro ascendido.

Hay personas que han entrenado su cuerpo para procesar cierto alimento sin problema, aunque lo coman en grandes cantidades; algunos que toman alcohol o fuman son un ejemplo, pero seguramente ese no es su caso.

Algunos cuerpos producen muy bien ciertas vitaminas y hormonas, y otros no. A los que no, se les puede ayudar con suplementos, quizás solo por un tiempo, hasta que el cuerpo sane y se ponga al día.

Para la mayoría, ayudar a los procesos digestivos y celulares con suplementos da excelentes resultados.

El cuerpo debería producir todo tipo de compuestos, como vitaminas y hormonas, pero muchas veces no lo hace bien. Por eso uno los puede suplementar por un tiempo corto y, en algunos casos, por largo tiempo. Por ejemplo, a menudo es buena idea suplementar varias hormonas, pero a largo plazo lo mejor es lograr que el cuerpo las produzca solo, en las proporciones correctas. Esto se logra sobre todo con suplementos de minerales, que son los materiales de construcción. www.rnareset.com es la única fuente de minerales verdaderamente iónicos que he encontrado. Tenga cuidado: hay empresas de gente malvada que ofrecen minerales iónicos, y no confío en ellas. Por cierto, yo no tengo ninguna relación de negocios con rnareset.com; simplemente los conocí hace años y he tenido resultados asombrosos con sus productos. También estoy de acuerdo con casi toda la lógica que explica la Dra. Carolyn Dean sobre ellos. Si los compra, insista en frasco de vidrio, ya que todos los plásticos son tóxicos y nocivos para la salud.

Impulsores contra reemplazos

Uno puede darse un “empujón” de muchas formas, pero usar suplementos que solo estimulan suele ser mala idea, porque obliga al cuerpo a rendir cuando lo que de verdad necesita es descanso. Hay suplementos que solo estimulan, como el café, y otros que son reemplazos, como el ATP (que es lo que producen las mitocondrias; por cierto, hay entre cientos y miles de mitocondrias en cada célula).

A veces está bien usarlos: es como ponerle aceite a un tornillo oxidado, para que se suelte. Lo que nunca hay que hacer es depender de ellos e ignorar la causa y solución. Si lo que usted necesita es descanso y sueño, el café y otros estimulantes son lo peor. Pero si su vida depende de esos estimulantes por unos pocos días, no pasa nada. A largo plazo, hay que encontrar el equilibrio, o si no se va a agotar.

Creatina monohidratada: un suplemento de reemplazo que funciona muy bien, porque alimenta los músculos. Se usa desde hace muchos años, no se le conocen efectos negativos y es muy barato. Los fisicoculturistas usan varios suplementos que, en dosis pequeñas, lo ayudan a avanzar rápido hacia su meta.

Aminoácidos: de gran beneficio. Algunos reparan órganos dañados, como el músculo del corazón. Los aminoácidos le meten a la sangre lo que necesita rápidamente, sin tener que pasar por todo el proceso de las bacterias del intestino. Si su sistema está averiado, es una forma rápida de empezar a sentirse bien, aunque no es una cura permanente.

Péptidos: se está descubriendo mucho conocimiento nuevo sobre ellos; espere muchas buenas noticias.

Vegetariano contra carnívoro

Lo que le sirve a un cuerpo puede hacerle daño a otro. Mucha gente ha seguido el camino vegetariano y dice tener gran éxito. Pero otros casi se han muerto con una dieta vegetariana. Yo fui uno de esos: empeoraba cada día que estaba vegetariano, y eso que llegué al extremo de cultivar toda mi comida para asegurarme de que fuera orgánica. Investigué mucho sobre cómo ser vegetariano con éxito, y aun así fracasé, simplemente porque no era la dieta para mí. En mi opinión, lo que me pasó es que no tenía las bacterias correctas en el intestino para procesar una dieta vegetariana, seguramente a causa del extremo uso de antibióticos, que hoy en día se sabe bien que mata la flora intestinal.

En cambio, cuando estoy en mi mejor momento es cuando como solo grasa y carne. Puedo pasar meses comiendo solo grasa y carne y sentirme de maravilla. Esto se debe a varias razones, entre ellas la genética: algunos tipos de sangre les va mejor con una dieta que con otra. En general, a todos les puede ir bien con una dieta keto, aunque con muchos peros. Para algunos, pasarse a keto puede ser difícil al principio. Por ejemplo, un cuerpo que ya produce pocas enzimas y poco ácido estomacal no va a andar bien con keto de entrada; puede que necesite tiempo para adaptarse. No tener las bacterias correctas para procesar verduras es un problema de la dieta vegetariana, y se corrige con los alimentos fermentados adecuados; claro, eso lo aprendí después.

No todas las verduras son iguales: una cosa es una verdura orgánica y otra es una llena de pesticidas y toxinas. Una buena dieta vegetariana orgánica hace que el cuerpo suelte rápido las toxinas guardadas, téngalo en cuenta. Además, no todo lo orgánico es rico en minerales: la calidad varía mucho. Hacer una dieta vegetariana correcta es un tema muy complejo por sí solo. Sí se puede, pero si no se hace bien, a largo plazo puede hacerle más daño que bien. Por ejemplo, hay proteínas esenciales (hay que comerlas o uno se enferma) que solo tienen unas pocas verduras. La mayoría de los vegetarianos cometen el error de no comer suficiente de ciertos alimentos, y terminan faltos de proteínas y minerales; por eso muchos vegetarianos no están sanos. Si decide ser vegetariano, hágase el favor de educarse muy bien. La dieta keto, en cambio, es simple y fácil. Recuerde que no todos estamos hechos igual; elija con sabiduría.

A medida que sana, una dieta mixta puede ser la mejor opción. No hace falta mantener una sola dieta de por vida; eso es sobre todo para recuperar la salud. Por ejemplo, una dieta casi vegetariana, con algo de pollo y pescado, es una dieta completa que tiene casi todas las proteínas y minerales necesarios. Una dieta keto, con uno que otro gusto de vez en cuando, también está bien; eso es lo que yo hago. Es interesante notar que, cuando por accidente como comida transgénica, me enfermo rapidísimo. El problema no es el trigo, por ejemplo: es el trigo transgénico, que además trae grandes cantidades de pesticidas.

La crisis de sanación al cambiar de dieta

Un cambio brusco de dieta en un cuerpo enfermo, sea vegetariano o keto, va a soltar toxinas. La cantidad de toxinas en su cuerpo puede variar mucho. Si es joven y sano, no pasara gran cosa. Si es mayor, enfermo o con sobrepeso, puede soltar muchas toxinas, y rápido. Cuantas más toxinas suelte, y más rápido, peor se sentirá, y menos ganas tendrá de seguir con el cambio de dieta.

Si no le está yendo bien, lo mejor es entrar despacio a la nueva dieta. Recuerde: cada vez que les da a las células lo que necesitan, se ponen a trabajar, y parte del trabajo es limpiar, es decir, botar toxinas y basura. Esa basura tiene que salir del cuerpo por otros procesos, y los órganos que la procesan se pueden saturar y no dar abasto; por eso usted se puede sentir mal. Son comunes el dolor de cabeza, la falta de energía y las ganas de dormir más, casi siempre porque los sistemas de limpieza están sobrecargados. Es difícil saber si la nueva dieta no es para usted, o si es que su sistema está saturado. A eso se le llama “crisis de sanación”: usted se siente mal, pero en realidad su cuerpo se está curando, y pronto se sentirá mejor.

Pasarse a keto puede provocar muchas ganas de comer azúcar y carbohidratos; hay formas de manejar esto. Le recomiendo mucho a la Dra. Boz; búsquela en YouTube. Aunque, con toda recomendación use su propia discreción. La Doctora recomendó el veneno genocidia llamado vacuna para el Covid, aunque después se arrepintió y pidió disculpas.

El enfoque de “escopeta” para los muy enfermos

Si usted es de esos muchos que están totalmente agotados y enfermos, entonces atacar por todos lados a la vez puede ser su mejor y única opción, sobre todo si tiene los recursos para pagarlo. Haga todo lo que pueda: desintoxicación, cambios de dieta, suplementos de minerales (los materiales de construcción) y suplementos de reemplazo, como hormonas, además de ejercicio, masajes, saunas, etc. e incluso cambie de vivienda a una bien lejos de donde actualmente vive. Le recomiendo cargarse primero de todos los impulsores como hormonas que pueda antes de empezar los cambios grandes de dieta; lo harán sentir bien, pero no se engañe: todavía le queda un largo camino de sanación. Los impulsores son solo eso, un empujón temporal, no una solución de fondo, que es lo que de verdad debería buscar.

Si no tiene dinero para suplementos, empiece por un cambio de actitud, que es gratis. Haga todo lo que pueda: cambio de dieta, ejercicio, meditación, ejercicios de respiración, ejercicios de Falun Dafa, ayuno, tomar más agua, etc. Hay un dicho: Dios nunca le da a nadie un reto que no pueda superar. Yo creo firmemente que es verdad.

En resumen

Nuestros cuerpos (laboratorios) son muy complejos; por eso hace falta mucho estudio, experimentación e investigación para lograr el nivel de salud que uno busca. Quizás algún día existan las camas médicas (medbeds). Por ahora, cuanto más aprenda y ponga en práctica, mejor estará y se sentirá HOY.

Algunos solo quieren pasarla sin dolor; otros quieren poder hacer más; otros quieren ser atletas; y otros quieren rejuvenecer. ¿Cuál es usted? ¿Cuáles son sus metas a corto plazo? ¿Y a largo plazo? Las respuestas a estas preguntas lo ayudarán a armar un plan y a mantenerlo.

La buena salud es cuestión de cambiar el estilo de vida, no solo la dieta. Va a tener que decir “no, gracias” a muchas comidas que le ofrezcan.

Remueva de su vida a todas las personas negativas, solo asociase con personal positivas.

Para saber más (fuentes en inglés)

Para quien quiera profundizar, aquí hay artículos (en inglés) que tratan estos temas. En su mayoría son de la publicación “The Forgotten Side of Medicine” (El Lado Olvidado de la Medicina), de A Midwestern Doctor. Estos artículos, a su vez, citan muchos estudios científicos.

El mito del colesterol y las estatinas (grasas y corazón): https://www.midwesterndoctor.com/p/the-great-cholesterol-scam-and-the

El ácido del estómago es vital para la salud: https://www.midwesterndoctor.com/p/stomach-acid-is-vital-for-health

El mito del Alzheimer y las curas que han enterrado: https://www.midwesterndoctor.com/p/the-great-alzheimers-scam-and-the

¿Qué hace que todas las vacunas sean peligrosas?: https://www.midwesterndoctor.com/p/what-makes-all-vaccines-so-dangerous

El ayuno, la autofagia y la sanación celular: https://www.midwesterndoctor.com/p/restoring-health-by-systemically

La guerra de la dermatología contra el sol: https://www.midwesterndoctor.com/p/dermatologys-disastrous-war-against

Referencias científicas (magnesio y minerales, en inglés)

Sobre lo que se dice en este capítulo del magnesio y el corazón, aquí hay estudios científicos reales que lo respaldan:

El papel del magnesio en la enfermedad cardiovascular (revisión, Nutrients): https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11644202/

La falta de magnesio y la enfermedad cardiovascular (revisión): https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6525869/

Magnesio, estrés oxidativo, inflamación y enfermedad cardiovascular (revisión): https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7598282/

Estudio sobre la absorción del magnesio iónico (ReMag), de Zhan, Wallace y otros, en la revista Nutrients, 2020: el magnesio en forma iónica (picométrica) se absorbe mucho mejor: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7281967/

Centro de Educación e Investigación sobre el Magnesio (muchos estudios revisados): https://magnesiumeducation.com/

Más referencias científicas (en inglés)

Aquí hay estudios científicos revisados por otros científicos que respaldan varias de las ideas de este capítulo. La mayoría son de acceso libre (en inglés).

El magnesio es necesario para activar la vitamina D: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29480918/

El ayuno, la autofagia y la longevidad: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9037462/

La creatina: seguridad y eficacia (posición de la ISSN): https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5469049/

El trasplante de heces cura la infección por C. difficile: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7184446/

Los alimentos fermentados aumentan la diversidad del intestino y bajan la inflamación (estudio de Stanford): https://med.stanford.edu/news/all-news/2021/07/fermented-food-diet-increases-microbiome-diversity-lowers-inflammation.html

Los alimentos fermentados y el microbioma (revisión): https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12220828/

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