Las bases principales para tener MALA salud son las siguientes:
La sal incorrecta: fíjese bien que no tenga flúor. Compre sal de mar pura, sin procesar.
El flúor, que se encuentra en la pasta de dientes, la sal comercial y algunos tratamientos dentales. Lo atonta y le enferma casi todos los órganos. ¿Sabía que está científicamente probado que la causa número uno de las caries es el flúor, y que no existe ninguna prueba de lo contrario? ¿Sabía que el uso de flúor es ilegal en muchos países? Edúquese.
El yodo incorrecto que lleva la sal comercial. Es la causa del 99% de las enfermedades de tiroides. ¿Sabía que el 10% de la población de los países donde se le pone yodo a la sal tiene enfermedad de tiroides? En los países donde no se hace esta práctica, tampoco existe ese problema.
Todos los aceites procesados: no son para consumo humano. Así de simple. Se lo repito: casi todos los aceites procesados son tóxicos, sin excepción.
La comida chatarra, que contiene todo lo ya mencionado. Si un producto tiene ingredientes que usted no reconoce, es porque son químicos artificiales: no lo coma, busque algo más natural.
No comer suficiente comida viva, es decir, cruda. Todo lo cocinado está "muerto" y no es saludable; lo comemos porque sabe rico, pero no nos hace bien. Acostúmbrese a que más de la mitad de su comida sea cruda: le aseguro que tendrá buena salud. Calcule qué porcentaje de su comida es cruda hoy. Toda regla tiene su excepción, y una dieta de solo carne es la excepción a esta. Hablaré más de esto más adelante.
La falta de fibra no es el verdadero problema. La causa principal de los intestinos tapados es no tomar suficiente agua, combinado con comer pan y arroz blanco, junto con los aceites vegetales incorrectos, todos los días. Deje de comer pan y arroz por completo: ambos aportan poca nutrición. El trigo y el arroz son carbohidratos, es decir, otro tipo de azúcar, y la azúcar es la raíz de muchas enfermedades. Dejar el pan y el arroz es, en el fondo, dejar de comer azúcar en exceso.
La leche: la leche calentada o pasteurizada no es apta para el consumo humano, es un tóxico. La leche solo debe tomarse fresca, sin cocinar.
Los productos genéticamente modificados (transgénicos), que se producen con muy mala intención. Algún día esta ciencia se usará con ética, pero por ahora me atrevo a decir que se usa solo con fines de genocidio. La ciencia en sí no es mala: el problema es que está en manos de personas sin escrúpulos, que la usan para reducir la población del planeta.
El aluminio: toda comida cocinada o envasada en aluminio es un veneno.
Todos los preservantes, pesticidas, hormonas y vacunas. Haga lo posible por comer alimentos sin estos químicos, y que no vengan de animales vacunados.
Nunca se ponga una vacuna. En el mejor de los casos, las vacunas son una estafa; en el peor, un genocidio. Como con lo genéticamente modificado, esta tecnología sí se podría usar con ética, pero por ahora está en manos de quienes solo buscan reducir la población. No es que la tecnología sea mala: el problema es quién la controla. Algún día esto podría cambiar, pero, por ahora, quien se vacuna se está acortando la vida.
El gran engaño de la industria de la comida: todo lo anterior no es casualidad. Hace décadas, la industria le quitó a la gente la comida de verdad —la mantequilla, los huevos, la carne y la grasa animal— y se la cambió por aceites de semilla venenosos, productos “bajos en grasa” llenos de químicos y carne falsa. Para que usted lo aceptara, inventaron una ciencia falsa: la idea de que la grasa y el colesterol tapan las arterias (la “hipótesis dieta-corazón”), un fraude que ya vimos en el capítulo del colesterol.

La ciencia comprada: vinieron las guías oficiales que enfermaron a medio mundo: la famosa pirámide alimentaria y la dieta “baja en grasa”, empujadas por el gobierno y por asociaciones financiadas por la misma industria (por ejemplo, la Asociación Americana del Corazón, financiada por Procter & Gamble, dueña de los aceites de semilla). No fue un error: fue un negocio.

El negocio de la enfermedad: el resultado fue la “dieta occidental”, que produjo las enfermedades occidentales —obesidad, diabetes, infartos, cáncer—. Y esas enfermedades son, justamente, el negocio de la industria de la “salud”: primero lo enferman con la comida y después le venden la medicina de por vida. Es el mismo truco que vimos con las vacunas y con el COVID.

La salida: coma como comían sus abuelos: comida real, sin etiquetas, sin ingredientes que no pueda pronunciar. Y manténgase sano, escéptico y libre, que así les costará mucho más controlarlo. (Si quiere profundizar, lea el libro “The Big Fat Surprise”, de Nina Teicholz.)

Ayuno: empiece por un día al mes sin comer. Hágalo en su casa, con comida a la vista, y dígase: tengo comida, no estoy pasando hambre por necesidad, solo lo hago para entrenar mi cuerpo, mi mente y mi subconsciente, para darle un descanso al sistema digestivo y una oportunidad de limpiarse al sistema inmune.
Verá que no es tan difícil como parece. Si la desesperación es muy grande, tome agua o coma un pedazo de fruta; aunque es mejor comer grasa animal. En el ayuno está la cura de muchas enfermedades. Aunque no lo crea, es posible pasar veinte días sin comer nada, y veinte más comiendo solo frutas.
La mejor forma de ayunar es difícil de creer, pero tiene una base científica sólida: consiste en ayunar comiendo grasa animal, como manteca de cerdo, de pollo o aceite de coco. Es decir: cuando tenga hambre, tome una o más cucharadas de esa grasa, las veces que quiera al día. Esto le permite sentirse bien y con energía, y lo más importante, le permite extender el número de días de ayuno.
Para saber más (fuentes en inglés)
Para quien quiera profundizar, aquí hay artículos (en inglés) que tratan estos temas. En su mayoría son de la publicación “The Forgotten Side of Medicine” (El Lado Olvidado de la Medicina), de A Midwestern Doctor. Estos artículos, a su vez, citan muchos estudios científicos.
¿Qué hace que todas las vacunas sean peligrosas?: https://www.midwesterndoctor.com/p/what-makes-all-vaccines-so-dangerous
El mito del colesterol y los aceites (colesterol y estatinas): https://www.midwesterndoctor.com/p/the-great-cholesterol-scam-and-the
Memes sobre la industria de la comida (Margaret Anna Alice): https://margaretannaalice.substack.com/p/memes-by-themes-18-food-inc
Referencias científicas (en inglés)
Aquí hay estudios científicos revisados por otros científicos que respaldan varias de las ideas de este capítulo. La mayoría son de acceso libre (en inglés).
El fluoruro en el agua: revisión crítica de sus efectos: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3956646/
La grasa saturada y el corazón (revisión de ensayos clínicos): https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12095860/
Los aceites de semilla (omega-6) y el corazón: la hipótesis del ácido linoleico oxidado: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6196963/