Sanación vía Energía
La medicina moderna trata el cuerpo como si fuera solo química: una bolsa de sustancias que se arreglan con pastillas. Pero el cuerpo es, antes que nada, un sistema de energía. Funciona con electricidad, con luz y con agua cargada. Cada célula es una pequeña batería, y la salud depende de que esa energía fluya bien.
En este capítulo verá varias terapias de energía que la medicina olvidó a propósito. Algunas tienen casi cien años y curaron a miles de personas, pero se enterraron porque no se pueden patentar ni vender caras. No dejan ganancia, así que “no existen”. Aquí se las cuento.
La luz del sol es una medicina, no un veneno
Le han dicho toda la vida que el sol es peligroso, que causa cáncer, que hay que taparse y ponerse bloqueador. Es al revés. El sol es uno de los nutrientes más importantes que existen. Evitarlo es tan dañino como fumar: un estudio de 20 años encontró que quienes evitaban el sol tenían un 60% más de probabilidad de morir. Y tomar buen sol reduce a la mitad el riesgo de varios cánceres, como el de mama y el de próstata.
El sol hace mucho más que producir vitamina D. Libera óxido nítrico, que abre los vasos sanguíneos y baja la presión. Produce sulfato de colesterol, que protege las arterias. Regula el sueño y el ánimo (el reloj interno del cuerpo). Y alimenta las mitocondrias, las plantas de energía de la célula, que convierten la luz en energía.
La luz artificial hace lo contrario: enferma. La luz fluorescente y la luz azul de las pantallas y los focos modernos alteran el cuerpo. El investigador John Ott lo demostró durante décadas: bajo luz artificial, los animales se enfermaban, se volvían agresivos y hasta les daba cáncer; con luz natural de espectro completo, se recuperaban.
En la práctica: tome sol todos los días, de preferencia al mediodía, sobre la mayor parte de la piel que pueda. No use lentes de sol; los ojos también necesitan la luz. El vidrio común bloquea casi toda la luz ultravioleta, así que el sol a través de una ventana no sirve igual. Pare cuando la piel apenas empiece a enrojecer.
Irradiar la sangre con luz ultravioleta (UVBI)
Esta es la terapia de energía más impresionante y más enterrada de todas. Consiste en sacar un poco de sangre (unos 40 a 60 ml), pasarla frente a una luz ultravioleta y devolverla a la vena. Suena raro, pero los resultados fueron asombrosos.
La descubrió Emmett Knott. Alrededor de 1928 notó, casi por accidente, que irradiar mucho la sangre infectada de un perro lo mataba, pero irradiarla apenas un poco lo curaba. En 1933 la usó por primera vez en una persona: una mujer que se moría de una infección en la sangre (septicemia). Se curó.
Para los años cuarenta y cincuenta, unos 50 hospitales de Estados Unidos ya la usaban. Se publicaron unos 50 estudios, con más de 3000 pacientes y 36 enfermedades distintas, y todos reportaban lo mismo: entre 80% y 100% de éxito, y ni un solo efecto secundario grave.
¿Qué curaba? Infecciones graves de todo tipo: sepsis, tuberculosis, neumonía, hepatitis, polio, herpes. Problemas del corazón y de la circulación: infartos, angina, mala circulación en las piernas. Enfermedades autoinmunes: artritis, asma, esclerosis múltiple. Y hasta problemas de ánimo, como la depresión. Hay casos de personas al borde de la muerte, con varias cosas a la vez, que se curaron por completo con solo dos sesiones.
¿Cómo puede una luz sobre un poco de sangre curar todo el cuerpo? Porque la sangre conduce la luz. La hemoglobina transfiere la luz como la clorofila de las plantas capta el sol, así que la energía se reparte por todo el cuerpo. La luz mata los microbios, despierta al sistema inmune y mejora la circulación. En minutos baja el dolor y sube el oxígeno de la sangre (entre 25% y 58%).
Entonces, ¿por qué casi nadie la conoce? En 1952, la asociación médica de Estados Unidos (la AMA) hizo un estudio amañado —dirigido justamente por alguien que vendía un aparato de la competencia— que concluyó que “no servía”, aunque los propios datos mostraban mejorías. Con eso, y con la llegada de los antibióticos, los hospitales la abandonaron de un día para otro. Es el mismo patrón con el que enterraron otras curas, como las frecuencias de Rife o las hierbas de Hoxsey, y, más recientemente, la hidroxicloroquina y la ivermectina.
No desapareció del todo. Todavía se usa en clínicas de medicina integrativa, sobre todo para infecciones crónicas, la enfermedad de Lyme y la fatiga crónica. En Rusia y Alemania nunca la dejaron, y crearon una versión con láser (irradiación de la sangre con láser, o LBI), que es más rápida pero necesita más sesiones. Incluso una empresa canadiense, Vasogen, levantó 225 millones de dólares con una versión de esta idea.
El agua estructurada: la batería del cuerpo
El agua no tiene solo tres estados (sólido, líquido y gas): tiene un cuarto. Cuando el agua toca ciertas superficies y recibe luz, sobre todo luz infrarroja, se vuelve un gel con carga negativa. Se le llama agua líquida cristalina o agua de “zona de exclusión”. No es un invento de charlatanes: lo estudió a fondo el científico Gerald Pollack.
Esa agua cargada funciona como una batería. Al formarse, separa cargas eléctricas y guarda energía, igual que una pila. Y hace algo increíble: ayuda a mover la sangre por sí sola, no solo por el bombeo del corazón. Por eso, en los animales, la sangre sigue fluyendo minutos u horas después de que el corazón se detiene.
Aquí entra el “potencial zeta”. Cuando está sano, las células de la sangre tienen carga negativa y se repelen entre sí, así que fluyen sueltas. Cuando el potencial zeta baja, las células se pegan, la sangre se “enloda” y se forman microcoágulos, primero en los vasos más finos. Esa es la raíz de muchísimas enfermedades.
Esto explica también el daño de la proteína pico (la “spike” del COVID y de las vacunas): tiene mucha carga positiva, y esa carga arruina el potencial zeta y hace que la sangre se pegue y se coagule.
¿Cómo se mejora el agua estructurada y el potencial zeta? Con sol y calor infrarrojo. Con comida: las semillas de chía remojadas forman una de las mayores “zonas de exclusión” que existen; también ayudan el agua de coco, la cúrcuma y el propóleo. Con grasas saturadas de verdad (aceite de coco, ghee, manteca), que forman capas gruesas de agua estructurada. Con jugos de vegetales recién exprimidos (la base de la terapia Gerson contra el cáncer). Con buena hidratación y minerales, y con vitamina B12. El oxígeno hiperbárico también ayuda. Y evite la luz azul de las pantallas, que encoge esa agua.
Conexión a tierra y otras terapias de energía
Conexión a tierra (“grounding” o “earthing”) significa poner el cuerpo en contacto directo con la tierra, como caminar descalzo sobre el pasto o la arena. La Tierra tiene una carga eléctrica que el cuerpo aprovecha. En un estudio pequeño, andar descalzo bajó la presión un promedio de 14.3% (y hasta 22.7% en algunos). Funciona porque mejora la microcirculación, justo lo que vimos con el agua estructurada.
Por los zapatos y la ropa modernos, que aíslan la electricidad, tenemos un grave problema de falta de electrones en el cuerpo, lo cual hace que las células no trabajen bien. También ayuda darse un baño en una tina conectada a tierra por un cable, o usar colchas y sábanas conectadas a tierra. Si la tubería de su casa está bien conectada a tierra, con solo tener contacto con agua unos minutos al día —por ejemplo, lavando platos— es suficiente.
El problema es que no todas las construcciones están bien conectadas a tierra: muchas usan tuberías plásticas, pisos aislantes como el vinilo, y casi todas las camas y colchones también aíslan. Si pasa demasiado tiempo sin contacto con la tierra, empiezan a aparecer problemas en las células, y de ahí muchas enfermedades. Por eso, muchas veces nos sentimos mejor después de un baño: es por la carga de electrones. Aprenda a cargarse de electrones de otras formas, y ponga atención a cuánto tiempo pasa aislado eléctricamente. Use zapatos de cuero en vez de plástico, y medias de materiales naturales en vez de sintéticos.
Reducir los campos electromagnéticos (EMF) donde uno duerme también ayuda mucho al descanso. Apague el wifi de noche y aleje el celular de la cama. Mucha gente sensible duerme mucho mejor así.
Otras terapias de energía que vale la pena conocer: el oxígeno hiperbárico (respirar oxígeno a presión), que aumenta el agua estructurada del cuerpo; y el método Wim Hof (respiración y frío), que oxigena y alcaliniza los tejidos.
Los campos electromagnéticos (EMF): la otra cara
Toda esta energía tiene también un lado dañino: los campos electromagnéticos del wifi, los celulares, las antenas y las pantallas. Alteran el potencial zeta y las mitocondrias, y se han ligado a mal sueño, dolores de cabeza y hasta obesidad (en un estudio, los hijos de madres muy expuestas durante el embarazo tuvieron seis veces más obesidad). No todos somos igual de sensibles —quizá 1 de cada 10 lo es mucho—, pero a todos nos conviene bajarlos: apague el wifi de noche, deje el celular en modo avión y lejos del cuerpo, use cable en vez de wifi cuando pueda, y aléjese de las antenas.
En resumen
El cuerpo se cura con energía, no solo con pastillas. Los pasos más fáciles y baratos son: tome sol todos los días, sin lentes ni vidrio de por medio; camine descalzo sobre la tierra; evite la luz azul y los campos electromagnéticos de noche; y coma grasas buenas, chía remojada y agua de coco para cargar el agua de su cuerpo. Y si tiene una enfermedad grave o crónica que no cede, busque una clínica de medicina integrativa que ofrezca irradiación de la sangre con luz. Estas cosas casi no dan dinero, por eso no se las cuentan; pero llevan casi un siglo curando gente.
Y si este capítulo le despertó curiosidad por el lado no material —la mente, la conciencia, la fe—, ese terreno lo trato a fondo en mi otro libro, el 21st Century Practical Spiritual Metaphysic Guidebook for Atheists / Agnostics, que complementa a este: allí encontrará la relajación mental y la meditación, Falun Dafa, y mucho más. https://ggtrust.com/21st/
Para saber más (fuentes en inglés)
Para quien quiera profundizar, aquí están los artículos (en inglés) de A Midwestern Doctor en los que se basa este capítulo. Cada uno cita muchos estudios científicos.
La irradiación de la sangre con luz ultravioleta revolucionó la medicina: https://www.midwesterndoctor.com/p/ultraviolet-blood-irradiation-revolutionized
Poner luz dentro del cuerpo es una terapia milagrosa: https://www.midwesterndoctor.com/p/the-evidence-putting-light-inside
La luz natural es un nutriente esencial: https://www.midwesterndoctor.com/p/why-light-is-an-essential-nutrient
¿Qué mueve el agua dentro del cuerpo? (el agua estructurada): https://www.midwesterndoctor.com/p/what-moves-water-inside-the-body
Cómo mejorar el potencial zeta y el agua líquida cristalina del cuerpo: https://www.midwesterndoctor.com/p/how-to-improve-zeta-potential-and