Cómo tomar decisiones
Una de las lecciones más importantes para cualquier líder —y en realidad para cualquier persona— es entender el equilibrio entre la lógica y la intuición (la corazonada), y saber cuándo hacerle caso a cada una. Muchas veces en la vida, la lógica indica un camino, pero la intuición nos dice lo contrario. En esos casos, la respuesta correcta suele ser confiar en la intuición y no solo en la lógica. Aquí le explico por qué. Aunque el razonamiento parezca poco científico, el que no haya prueba científica no quiere decir que no sea válido.
La lógica se basa en datos, y muchas veces no tenemos toda la información que necesitamos. Por ejemplo, la lógica no puede predecir el futuro, pero a veces nuestra intuición sí. ¿Cómo lo sabe la intuición? Percibe el futuro de una forma que la lógica no puede. Usted puede decidir no creerlo porque no hay prueba científica, pero a lo largo de la historia, muchísimas personas han confiado en este saber interior.
Le cuento algo que me pasó. Una vez usé todos los datos lógicos posibles para decidir la compra de una propiedad cara. Aunque mi intuición me gritaba que no lo hiciera, la lógica indicaba claramente que sí. La corazonada era tan fuerte que pasé bastante tiempo haciendo más análisis lógicos. Al final, compré la propiedad. En los diez años siguientes no me trajo ni ganancia ni alegría. La usé personalmente solo un año y apenas la disfruté. No quiero ni imaginar las oportunidades que perdí por no haberle hecho caso a mi intuición.
Su intuición muchas veces sabe más. No hace falta entender cómo funciona por dentro este sentido interno. Así como no necesita entender los complejos procesos de la digestión para confiar en que su cuerpo se está alimentando, tampoco necesita entender cómo funciona su intuición para confiar en ella al tomar decisiones. Simplemente confíe en que sabe lo que es mejor.