El engaño del Alzheimer y las curas enterradas
El Alzheimer es una de las enfermedades más temidas y más caras que existen, y también una de las más malentendidas a propósito. La teoría oficial es un fraude, las verdaderas causas se conocen, y hay curas baratas que fueron enterradas. Este capítulo se basa en el trabajo de A Midwestern Doctor.
El fraude de la placa amiloide
Por décadas nos dijeron que el Alzheimer lo causa una placa (la “amiloide”) que se acumula en el cerebro, y toda la investigación y todas las medicinas se hicieron para atacarla. Pero cientos de estudios que buscaban quitar esa placa fracasaron. Peor todavía: el estudio de 2006 que fundó toda esa idea resultó ser falso, con imágenes manipuladas, algo que se destapó en 2022 y por lo que el artículo se retiró recién en 2024.
Las tres medicinas que aprobaron para quitar la placa son un desastre: la primera (aducanumab) la rechazó su propio panel de expertos por 10 votos a 0, causaba sangrado o hinchazón en el cerebro en el 41% de la gente y costaba 56.000 dólares al año. Las otras dos apenas frenan la enfermedad una fracción, y también hacen sangrar el cerebro. La verdad es que la placa no es la causa: parece ser una defensa del cuerpo, y por eso quitarla hace daño.
Las verdaderas causas
El neurólogo Dale Bredesen mostró que el Alzheimer no es una sola enfermedad, sino varias, con causas distintas. Las principales son: la resistencia a la insulina (por eso a veces lo llaman “diabetes tipo 3”: el mismo mecanismo que limpia el exceso de insulina es el que limpia la placa, así que con mucha azúcar en la sangre la placa se acumula); la inflamación; los tóxicos (sobre todo el moho de casas húmedas), los metales y las infecciones escondidas; y la mala circulación en el cerebro.
Aquí vuelve el potencial zeta. El cerebro se limpia solo mientras dormimos, por un sistema de drenaje (el “glinfático”) que se abre en el sueño profundo. Si la sangre y los líquidos se “enlodan” (baja el potencial zeta), ese drenaje se tapa y la basura —incluida la placa— se queda dentro. A esto se suman el aluminio (que hace que las proteínas se peguen) y las estatinas, porque bajar el colesterol daña el cerebro.
Lo que sí funciona
Arregle el metabolismo: quite el azúcar, coma bajo en carbohidratos y grasa buena. El aceite de coco y los aceites MCT dan cuerpos cetónicos que alimentan al cerebro sin azúcar; en un estudio, el 80% de los pacientes se mantuvo igual o mejoró en 6 meses, mejor que las medicinas de la placa y por una fracción del precio.
Duerma bien: el sueño profundo es cuando el cerebro se limpia (vea el capítulo sobre el sueño). Muévase: entre el 40% y el 45% de los casos se podrían evitar solo con ejercicio, que mueve los líquidos del cuerpo. Tome sol y mantenga la mente activa. Y suba su potencial zeta con todo lo del capítulo de sanación con energía.
El DMSO es quizá la cura más injustamente enterrada. Mejora la circulación del cerebro, baja la inflamación y revive células dormidas. En estudios con animales protegió la memoria y, en 18 pacientes con Alzheimer, hubo grandes mejoras a los 3 y 6 meses en memoria y orientación. Hay casos de personas que llevaban más de un año sin hablar y volvieron a hablar tras dos semanas de DMSO oral (vea el capítulo del DMSO). Otra ayuda barata es el azul de metileno con vitamina C.
Y evite lo que daña el cerebro: las estatinas, las pastillas para la presión, las que bloquean el ácido del estómago, los antidepresivos, los somníferos y el aluminio. Las personas mayores que conservan la mente clara suelen ser las que casi no tomaron medicinas en su vida. Cuidado también con la anestesia general: pida que usen ketamina o midazolam en vez de anestésicos inhalados.
Para saber más (fuentes en inglés)
Este capítulo se basa en el artículo (en inglés) de A Midwestern Doctor, que cita muchos estudios.
El gran engaño del Alzheimer y las curas que han enterrado: https://www.midwesterndoctor.com/p/the-great-alzheimers-scam-and-the