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El lado oscuro de los antidepresivos

A la tristeza y la depresión las convirtieron en un negocio. Nos dijeron que eran un “desequilibrio químico” del cerebro que se arregla con pastillas, pero eso nunca se probó, y las pastillas (los llamados antidepresivos o “SSRI”) muchas veces hacen más daño que bien. Este capítulo se basa en el trabajo de A Midwestern Doctor.

El mito de la serotonina

Nunca se demostró que la depresión sea por falta de serotonina. De hecho, estas pastillas actúan de forma parecida a la cocaína sobre la serotonina, y por eso su propia etiqueta advierte de efectos de estimulante: ansiedad, agitación, insomnio, irritabilidad, hostilidad, impulsividad, y una inquietud desesperante que se llama acatisia, y hasta manía.

¿De verdad funcionan?

Apenas mejor que una pastilla de azúcar. Y la gente las abandona: en una revisión de un antidepresivo, un 77% más de personas lo dejó por los efectos secundarios, y un 155% más lo dejó por pensamientos suicidas, comparado con placebo. En otro estudio, más de la mitad lo dejó en cuatro meses. Si la mayoría se siente peor con la pastilla que sin ella, algo anda muy mal.

Los daños

Adormecen las emociones: en una encuesta, el 60% se sentía “insensible”, y el 39% le importaban menos los demás. Dañan la vida sexual: cerca del 59% tuvo problemas (bajo deseo, sin orgasmo, impotencia), y muchas veces el daño es permanente, incluso después de dejar la pastilla. Y en algunos disparan la agitación, la violencia y el suicidio: duplican el riesgo de suicidio, y voluntarios sanos se volvieron suicidas al tomarlos. Hasta gatos mansos se volvieron agresivos con estas drogas.

En el embarazo aumentan los partos prematuros y ciertos defectos del corazón del bebé. En los niños frenan el crecimiento. Y son muy adictivos: dejarlos es durísimo (mareos, “corrientazos” en la cabeza, temblores, depresión), y casi ningún médico sabe cómo bajar la dosis con cuidado. Justo los cambios de dosis son cuando más pasan los suicidios y las tragedias.

El encubrimiento

Cuando salió el primer SSRI (Prozac), la empresa no reportó episodios psicóticos, y en nueve años llegaron 39.000 quejas. Hubo que ponerle una advertencia de caja negra por el riesgo de suicidio en jóvenes. Y hay una relación, callada a propósito, entre estas drogas y los tiroteos masivos.

Qué hacer en vez de eso

Trate la raíz, no tape el síntoma. A veces la causa es tan simple como un exceso de cobre, fácil de corregir. Ayudan mucho: comer bien (grasa buena, nada de azúcar ni procesados), el omega-3, el sol, el ejercicio, dormir bien, cuidar el intestino, y arreglar la situación de vida que lo tiene mal. Y si ya toma la pastilla, no la deje de golpe: baje la dosis muy despacio y con ayuda de alguien que sepa.

Para saber más (fuentes en inglés)

Este capítulo se basa en artículos (en inglés) de A Midwestern Doctor, que citan muchos estudios.

El lado oscuro de los antidepresivos: https://www.midwesterndoctor.com/p/the-dark-side-of-antidepressants

Décadas de evidencia de que los antidepresivos SSRI se relacionan con tiroteos: https://www.midwesterndoctor.com/p/the-evidence-ssri-antidepressants

Draft — not for distribution. Unapproved working manuscript. Health/medical statements are the author's own views, presented for discussion, not as established fact or medical advice. Network home: ggtrust.com.