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El flúor y la salud de los huesos

El flúor se vende como bueno para los dientes, pero en realidad es un tóxico. Y la historia de la osteoporosis y los huesos es otro gran engaño parecido. Este capítulo se basa en el trabajo de A Midwestern Doctor.

De dónde salió el flúor

El flúor era un desecho tóxico de la industria que había que botar de alguna forma. Como aumenta la densidad de los huesos, lo usaron de excusa para decir que “protegía los dientes”. Y lo terminaron poniendo en el agua, en parte por la seguridad nacional: el flúor hacía falta para producir la bomba atómica.

El flúor hace daño

Aumenta la densidad del hueso, sí, pero forma un hueso frágil, que se quiebra con más facilidad (se ha ligado a la osteomalacia y a más fracturas). También mancha y daña los dientes, afecta la tiroides y el cerebro (baja el coeficiente intelectual de los niños). Y lo más peligroso de todo es la pasta de dientes con flúor, porque debajo de la lengua se absorbe rapidísimo. Recuerde: el flúor no cura las caries, las causa.

Cómo evitarlo

Del agua, solo lo saca bien el filtro de ósmosis inversa. No use pasta de dientes ni enjuagues con flúor, y evite los tratamientos de flúor del dentista. Use sal de mar (no lleva flúor) y ponga un filtro en la regadera.

Huesos fuertes de verdad

Un hueso sano no es solo denso: es elástico, se dobla un poco y no se quiebra. Por eso las medicinas que solo suben la densidad (los bifosfonatos) forman huesos densos pero frágiles, y traen efectos horribles, como la muerte del hueso de la mandíbula. Además, el famoso examen de densidad (DEXA) es un engaño: dos de cada tres fracturas ocurren en personas que no tienen los huesos “porosos” según ese examen.

Para tener huesos fuertes de verdad: muévase y cargue peso, y tome sol. Cuide sus hormonas. Tome sus minerales, sobre todo magnesio, vitamina K2 y vitamina D3. No bloquee el ácido del estómago (esas pastillas suben mucho el riesgo de fractura). Y evite lo que roba hueso: los esteroides, los antidepresivos, las gaseosas y los tóxicos.

El boro: el mineral del que casi nadie habla

Cuando se habla de huesos hay un mineral que casi nunca aparece en la lista: el boro. No tiene dosis diaria recomendada y sigue clasificado como mineral “no esencial”, porque para entrar en esa categoría hay que demostrar que alguna enzima concreta depende de él. Su forma más conocida y más barata es el bórax, o tetraborato de sodio: la misma caja que se vende en el supermercado como refuerzo para el lavado de la ropa. De ahí que todo este tema circule con el nombre del bórax y no con el del mineral.

A lo largo de los estudios que se le han hecho, en animales y en personas, se le atribuyen efectos en nueve áreas: la función del cerebro (destreza manual, atención, memoria de corto y de largo plazo); la formación y mineralización del hueso; el ciclo de metilación y la producción de SAM-e; el metabolismo de las hormonas esteroides (testosterona, estradiol y vitamina D); la función inmune y las poblaciones de células T; el riesgo de cáncer de próstata y los niveles de PSA; el metabolismo de las grasas; la regulación de la glucosa en la sangre; y la función mitocondrial y la termogénesis. Lo del hueso y lo de la vitamina D es lo que nos importa en este capítulo.

El hueco entre lo que se come y lo que se estudió

La dieta promedio en Estados Unidos aporta cerca de 1,0 a 1,35 mg de boro al día, y los suplementos que se venden traen de 3 a 10 mg. El límite superior oficial es de 20 mg al día: lo fijó el Institute of Medicine en 2001 a partir de estudios de toxicidad reproductiva en ratas y conejos, dividiendo por un factor de incertidumbre de alrededor de 100 (diez por la diferencia entre especies y diez por la diferencia entre individuos).

El artículo de Curious Outlier toma las dosis que resultaron efectivas en esos estudios en animales y las convierte a dosis humanas equivalentes con la fórmula de superficie corporal de la FDA. Le salen entre 9,6 y 113,5 mg al día según el sistema del cuerpo, con una mediana de 51,1 mg. Y de ahí sale su punto central: el límite de 20 mg queda por debajo de la dosis humana equivalente en ocho de los nueve sistemas analizados. Puesto de otro modo, se trata de entre siete y ciento trece veces lo que la mayoría de la gente come al día.

Ojo con cómo se leen esos números: son conversiones calculadas a partir de estudios en animales, no dosis probadas en personas.

Por qué nadie lo resuelve

El propio autor aclara que no ve una conspiración, sino un problema de estructura. El boro no se puede patentar, así que no hay quién financie un estudio de dosis. Sin estatus de nutriente esencial y sin dosis recomendada, tampoco hay obligación regulatoria de averiguarlo. Y los investigadores que sí entienden lo que dicen sus propios datos no pueden recomendar por encima del límite oficial sin quedar expuestos. Lo que hacen, dice él, es elegante: publican con todo detalle los datos en mg/kg de los animales y le dejan la conversión al lector atento. El investigador principal del tema, el doctor Forrest Nielsen, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, lleva cuatro décadas en esto y lo deja dicho así: el boro es de mayor importancia nutricional práctica de lo que hoy se reconoce.

Lo que todavía no existe

No hay estudios en personas que suban la dosis por escalones (10, 20, 30, 40, 50, 60 mg y más), ni estratificados por peso corporal, ni que comparen cómo se mueve el boro en el cuerpo humano frente al del roedor, ni datos de seguridad a largo plazo fuera del terreno reproductivo. En palabras del autor: nada de esa investigación existe, y nada de eso está financiado a una escala que sirva. Por eso el artículo no da un protocolo de bórax ni una dosis, y este capítulo tampoco: si le interesa subir del rango que traen los suplementos, hágalo acompañado de alguien que lo esté siguiendo como yo que tomo 100 mg al dia.

Para saber más (fuentes en inglés)

Este capítulo se basa en artículos (en inglés) de A Midwestern Doctor, que citan muchos estudios.

La sección sobre el boro viene de un artículo aparte, de Curious Outlier (The Curious Substack).

Cómo la medicina moderna le volvió los huesos frágiles (el flúor y los huesos):

https://www.midwesterndoctor.com/p/how-modern-medicine-made-your-bones

El gran engaño de la osteoporosis:

https://www.midwesterndoctor.com/p/exposing-the-great-osteoporosis-scam

El “complot” del bórax, resuelto — no es lo que usted cree (el boro y su dosis):

https://curioushumanproductions.substack.com/p/the-borax-conspiracy-solved-its-not

Draft — not for distribution. Unapproved working manuscript. Health/medical statements are the author's own views, presented for discussion, not as established fact or medical advice. Network home: ggtrust.com.